Ser mujer en España antes de 1975 no era fácil, más bien parecía una maldición.
La única opción de vida para la mujer era ser ama de casa. O como mucho, si su esposo tenía a bien concederle la conocida la licencia marital, podría trabajar o sacarse el carnet de conducir. En cambio si no obtenía dicha licencia prácticamente no podía hacer nada. Jurídicamente era nula para tomar decisiones, tan sólo se respetaba su firma en solitario si debía hacer testamento.
Esta flagrante realidad se mantuvo así hasta que un grupo de mujeres juristas se empeñaron en reformar el código civil español. Entre ellas destacó María Telo.
María Telo estudió en casa, al abrigo de su padre notario, que le contagió su amor por el derecho. Quería ser notaria o diplomática, pero ambas profesiones estaban vetadas para las mujeres, por lo que empezó el bachiller de Ciencias para ser farmacéutica.
Con la llegada de La Republica, y la pequeña apertura que trajo para las mujeres, su sueño laboral iba a ser posible. Por lo que empezó a estudiar derecho matriculándose en la universidad de Salamanca.
Sin embargo, poco antes de terminar su carrera, todo se interrumpió con el estallido de la Guerra Civil Española.
Las mujeres con puestos de responsabilidad fueron sustituidas, con la excusa de que no estaban preparadas por el mero hecho de ser mujer. Las que estaban estudiando tuvieron que volver a sus casas. Los pequeños logros que la mujer había conseguido durante La República se perdían.
Al acabar la guerra María quiso concluir sus estudios de derecho, y lo consiguió en 1940, en la Universidad de Zaragoza. Más tarde preparó la oposición al Cuerpo Técnico de la Administración Civil del Ministerio de Agricultura, que logró en 1944. Aunque el jurado que la examinó se negaba a que ocupara dicha plaza, ella sin temor se incorporó a su puesto. Siendo la primera mujer que lograba entrar en dicha institución.
Siguió avanzando en su carrera, pese a las reticencias de sus compañeros, y llegó a jefa de Sección. Tenía muy claro sus objetivos.
Además abrió su propio bufete de abogados en 1952, para lo que tuvo que contar con la licencia de su esposo. El estatus de la mujer en el código civil seguía siendo como el de un menor, o un disminuido psíquico, y ella quiso cambiar eso.
Con el apoyo del decano del Colegio de abogados organizó en 1969 un Consejo Abierto de la Federación Internacional de Mujeres con Carrera Jurídica. Su ponencia en dicho evento fue “La Mujer en el Derecho Civil” y sentó las bases de su futuro proyecto de vida: la reforma del código civil.
A dicha iniciativa se unieron distintas compañeras, y juntas crearon una Comisión de Estudios jurídicos de la Federación Internacional de Mujeres en España.
En 1971 fundó la Asociación Española de Mujeres Juristas, que presidió durante 8 años. Los fines de esta asociación eran: el estudio del Derecho, especialmente aquel que afecte directamente a la mujer o a la familia; promover la adecuación de normas legales a la época actual, y la promoción de la mujer, dentro de sus respectivas profesiones, y particularmente de las tituladas en Derecho.
Lograron entrar a formar parte de la Comisión General de Codificación de Ministerio de Justicia encargada de revisar dicho código. Y ella, y tres compañeras más estuvieron en una sección especial para el estudio de las incidencias que los cambios sociales podían haber producido, en el Derecho de familia.
Ella y sus compañeras estuvieron revisando artículo por artículo del código civil durante cuatro años, para elaborar las propuestas de cambio de debían producirse.
La negociación fue dura, pero gracias a que María Telo y su compañeras se mantuvieron firmes la Comisión aprobó la anulación de la licencia marital y el deber de obedecer al marido por imperativo legal.
Se preparó un anteproyecto de ley en mayo de 1975 que recogía las premisas de la Comisión, y que fue finalmente aprobado.
El colectivo femenino celebró esta victoria. Por fin eran libres para disponer libremente de su vida.
Pero todavía quedaba mucho camino por recorrer: administrar los bienes gananciales, la patria potestad sobre los hijos, el divorcio… Pues muchas mujeres eran presas de por vida de un marido violento, y si huían éste podía denunciarlas por abandono de hogar y jurídicamente no se podía hacer nada, la causa estaba perdida.
En 1981 se aprobó las leyes de gananciales y el divorcio. De ese modo la mujer se equiparaba legalmente a su marido. Los anteproyectos en los que se basaban estas leyes tuvieron mucho que ver con el trabajo de María Telo y sus compañeras juristas.
María ha sido destacada con muchos galardones por su labor, como pueden ser: el premio a la mujer europea 1999, el homenaje del Ayuntamiento de Madrid en 2006 con motivo del día de la Mujer trabajadora, y en 2008 el premio doctora honoris causa otorgado por el Centro de Estudios de la Mujer de la Universidad de Salamanca, por la relevancia jurídica de su obra. En el discurso de investidura de este premio afirmó que “la desigualdad subsiste, situando la raíz de este problema en que los roles que el hombre y la mujer desempeñan dentro de la familia, son desiguales «y sus consecuencias se proyectan en el mercado laboral, en la ocupación de puestos de poder, de decisión y de responsabilidad”
Esta mujer supo luchar en un momento difícil por mejorar las condiciones sociales y jurídicas de todas las mujeres aunque sea desconocida para el público general, y por ello hoy le hago un reconocimiento desde aquí.
Fuentes:
María Telo - Wikipedia, la enciclopedia libre
María Telo, la abogada de la igualdad | Politica | EL PAÍS (elpais.com)

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